Grabación y homenaje en vida

El pasado fin de semana tuve la suerte de estar grabando el primer disco de mi buen amigo Enrique Tejado y al mismo tiempo de participar en el homenaje y entrega de la Medalla de Honor que se le otorgaba al maestro Pedro Iturralde, como uno de los músicos invitados en el último de tres días de conciertos en su honor.

Desconozco el tipo de premio que se le entregaba y tampoco puedo entrar en si era merecido o no, pero personalmente me alegra y mucho saber que alguien que ha dedicado toda su vida a entregar energía a los demás, a buscar diferentes caminos artísticos en un tiempo en el que no era ni mucho menos fácil, pueda recibir el cariño entregado durante tantos años, de los oyentes, de los músicos a los que influyó, de las personas que movió con su música. Creo que siempre recordaré con cariño sus obras para saxo clásico, que formaron gran parte de mi aprendizaje cuando era pequeño.

Y todo esto se hizo aún más bonito al tener la oportunidad de compartir escenario con grandes músicos como: Guillermo Mcgill, Norman Hogue, Miron Rafajlovic, Mariano Díaz, Bob Sands, Miguel Ángel Chastang y Jorge Pardo.

Llegué a este concierto un poco cansado, el típico cansancio que uno tiene después de pasar dos días sin salir del estudio de grabación, pero muy contento. Enrique nos llamó a unos cuantos locos para sacar su proyecto a delante, su primer disco y dentro de las dificultades de cualquier grabación, conseguimos hacer un disco bonito, y poner nuestro granito de arena.
Los temas eran preciosos y hacer música con Joaquín, Enrique, Pepín o Robe y con Iván Lewis (la primera vez que tocábamos juntos y una total alegría compartir experiencia), no tiene precio.

Seguimos en el camino…